¿Cómo vivir con 365 euros?

¿Cómo vivir con 365 euros?

La Pensión no Contributiva es aquélla a la que acceden todos los ciudadanos en situación de jubilación o invalidez, que además se encuentran en estado de necesidad. Es decir, todos aquéllos que por diferentes razones no han cumplido los requisitos mínimos para optar a una pensión contributiva, por consiguiente, más generosa.

Actualmente, las personas que reciben esta ayuda cobran 366,90€/mes en el mejor de los casos.

Cuantía Anual Mensual a percibir
Íntegra 5.136,60 € 366,90 €
Mínima (25%) 1.264,15 € 91,73 €
Íntegra más incremento (50%) 7.704,90 € 550,35 €

 

Cuando tienes menos de 400 € para pasar todo un mes, llegar al final del mismo se presenta arduo complicado.

El alojamiento es sin duda el gasto más cuantioso del cual no pueden escaparse. En muchas ocasiones las personas que sólo perciben la pensión no contributiva, ni siquiera tienen un hogar propio para vivir. En estos casos, la inicial complicación económica se convierte en un drama.

¿Cómo sobrevivir con estos pobres recursos?

Es curioso como en esta situación lo necesario, simplemente es necesario y el resto de cosas, simplemente, no lo son. Todos los entrevistados afirman que muchas de las cosas que la mayoría califica de imprescindibles, para ellos no lo son y han aprendido a vivir sin ellas.

2015. 01.15 ARMARIO DONADO MARYSOL ILLA

Una de las primeras decisiones que se toman es la de compartir hogar. Un alquiler barato sigue siendo una gran “mordida” en el total de gastos. Conseguir reducirlo en lo posible mejora mucho su calidad de vida. Es habitual que en los pisos que comparten estas personas, todas en su mayoría de cierta edad, convivan varias cuya situación económica es similar.

Tras pagar los gastos de alojamiento y apartar lo correspondiente a suministros (agua, luz, etc.), el siguiente gasto es el de la alimentación.

Muchos de los pensionistas no contributivos acuden asiduamente a comedores sociales, pero paradójicamente, muchos de ellos (los públicos), cierran los fines de semana y festivos. Se da la circunstancia de que un mes con demasiada “festividad” se convierte en otro extra que deben afrontar estas personas.  (Este tema lo abordaremos en nuestro próximo post).

Las comidas que se realizan al margen de estos comedores no suelen ser las más aceptables. Las frutas y verduras frescas son un lujo, la carne y el pescado se come esporádicamente y su adquisición suele ser congelada.

Son muy recurrentes las comidas preparadas como legumbres en bote o alimentos elaborados. Además de tratarse de alimentos completos y de fácil preparación, permiten ahorrar suministro al no ser necesario cocinarlas, sino sólo calentarlas.

Es evidente que la cultura y costumbre del ahorro energético esté extendido entre las personas que se encuentran en una situación como la que describimos. Gastan la luz, gas y agua necesaria y nada más. Una factura, por ejemplo de luz, con un importe muy por encima de “lo esperado” distorsiona la economía gravemente.

Para las personas con recursos más limitados también es muy importante vivir bien comunicado. Tener que utilizar transporte público,  (el privado ni lo contemplamos) donde no tienen beneficios sociales que los subvencionen, de nuevo, complica su estabilidad económica.

Entre risas, todas las personas entrevistadas afirman que no andan mucho, sino muchísimo…

El concepto de “gasto extra” adquiere otra dimensión para un pensionista no contributivo. Una necesidad imprevista de unos calcetines, ibuprofeno, o ropa interior, puede hacer que se encuentren con verdaderos problemas como para hacer que los 30 días que dura un mes se hagan interminables.

Se aprende mucho de estas personas. Sin perder la sonrisa en su cara afirman que se han dado cuenta de la cantidad de cosas innecesarias, que cualquiera otra persona, incluso ellos mismos en un pasado no demasiado lejano, califican como “imprescindibles”.

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